Un Poco de Historia

Orígenes ancestrales de la homeopatía

Del siglo V a.C al siglo XVI

Los griegos entendían que la propia naturaleza de la persona ayudaba a recuperar la vitalidad perdida, pero que si no era así, se había de intervenir para estimularla. En el siglo V a.C., Hipócrates, conocido universalmente como «el padre de la medicina», defendía que cualquier desequilibrio debía ser tratado como un todo y que era necesario intervenir para estimular la propia capacidad curativa que posee todo individuo. Hay que entender que en el tiempo de Hipócrates, se intentaba restablecer el equilibrio mediante «los contrarios», es decir, se recetaba una sustancia que fuese opuesta al desequilibrio que sufriese el paciente (para inflamación, anti-inflamatorios).

Christian Friedrich Samuel Hahnemann                Christian Friedrich Samuel Hahnaemann

Hábilmente y fruto de una minuciosa observación de la naturaleza, desarrolló «la ley de los similares», o lo que es lo mismo, la administración aquella misma sustancia de la naturaleza que era capaz de  causar ese desequilibrio en la persona. Paracelso, 10 siglos después apoyó y promulgó la ley de los similares, lo similar cura a lo similar e instó a estudiar los elementos de la naturaleza, plantas y metales convencido que contenía de por sí todas las sustancias curativas, por lo que catalogó y profundizó en las propiedades medicinales y químicas de los elementos extraídos de la naturaleza.

De 1500 a 1796

El médico alemán Christian Friedrich Samuel Hahneman, desilusionado de las prácticas médicas de aquella época basadas principalmente en sangrías y cataplasmas y tras la muerte de un íntimo amigo y uno de sus hijos, en 1787 renunció al ejercicio médico. “Constató la imprecisión de los medios de la medicina de su tiempo y desde entonces ya no quiso ejercer un arte donde todo era empírico”. Es entonces cuando comenzó a nacer la doctrina de la homeopatía, de una manera inusual: los conocimientos de idiomas de Hahnemann le condujo a mal mantener a su extensa familia traduciendo libros. En 1790 se hace conocedor, (traduciendo a William Cullen) que en base a la ley de los semejantes, aquella sustancia que sea capaz de reproducir las características de una afección en el hombre sano, ésta será capaz de extinguir esa misma perturbación en el hombre enfermo. Como cotejo, probó 61 sustancias en él mismo para reportar los síntomas que provocaba cada una de ellas y constató en las tomas, que su vitalidad era más sólida y su cuerpo más fuerte y robusto. En 1791 padecieron en Alemania oleadas de sarampión y cólera que Hahnemann trató exitosamente con Pulsatila, Cuprum y Helleborus respectivamente como restituyente de la afección y profiláctico.  A posteriori se vivió una epidemia de la mortal escarlatina que revirtió con Belladona; en 1793 se produjo una epidemia de costra láctea que contuvo y restableció con Hepar sulphuris calcareum. Acababa de nacer la homeopatía. En 1796 publicó su primer ensayo, y habiendo resultado sus intervenciones rotundamente exitosas, la doctrina se divulgó por Europa.

Dejó un legado de 60 publicaciones y trabajos de investigación, siendo El Organon de la Medicina su gran obra con seis ediciones revisadas de 1810 a 1870. Murió en la integridad de sus funciones intelectuales a los 88 años rodeado de sus discípulos de confianza, segunda esposa e incondicional Madame Melanie D’Hervilly Gohier.

Proceso de elaboración

Los remedios utilizados en homeopatía son sustancias que derivan de plantas (aproximadamente el 65% de los medicamentos), de minerales y del reino animal.

Estas materias primas se transforman en tinturas madre (preparaciones concentradas de donde se extraen las cualidades medicinales en forma líquida) y después sufren un proceso llamado “dinamización y dilución”.

Este proceso consiste en transformar lo que inicialmente era una sustancia física, para potenciarla y crear un medicamento que actúe por estímulo energético. En este proceso se liberan y se activan las energías contenidas en la materia original.

El resultado de este proceso es un medicamento de base líquida con el cual se impregnan los famosos gránulos o “bolitas de lactosa” que toman los pacientes.

 

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